A Love Letter to Chile

Querido Chilito,

Tu eres como uno de estos chicos que yo sé que no debería mandarle un mensaje, pero igual lo hago sólo para recordar una época en que yo creía que esto podría haber sido para siempre. Y mandarle un mensaje es una mala idea, y después siempre recuerdo que es mejor para mi salud emocional que no hablemos, pero igual lo hago. Porque perderte completamente sería un tipo de sufrimiento demasiado duro para el corazón. Porque lo que queda es mejor que nada.

You’re like one of those boys that I know I’m not supposed to message every again, but I do it anyways just to remember a time in which I thought all of that could have grown and lasted forever. And sending that message is always a stupid idea, and I always remember afterwards that it’s better for my emotional health that we don’t keep in touch, but I still do it. Because losing you completely would be a kind of suffering too hard for my heart to handle. Because whatever we have left is better than nothing.

Bueno, eso era demasiado dramático. Pero igual es buena la analogía, ¿no? ¿Por qué tenemos recuerdos? ¿Por qué los revisitamos una vez y otra y otra y otra? Siempre hay razón, ¿no?

All right, that was a little dramatic. But it’s still a good analogy, right? Why do we even have memories? Why do we revisit them time and again? There’s always a reason, right?

Me cuesta nada para recordarte. El barrio donde mi oficina me acuerda de Linares. Aun hay tiendas y restaurantes con señales escritos en español. Compro palta cada semana. Todavía creo en los beneficios de una aguita después de una gran comida. Escucho el ruido de las motocicletas y recuerdo que esto era el señal que mi papá chileno llegó después de trabajo. El otro día estaba en el supermercado y estaban dando muestras (¿pruebas?) de vino de Concha y Toro, y yo podía decirle a la mujer que yo actualmente fue al Casillero del Diablo. (No le impresioné tanto, pero ¿quién más en Amarillo, Texas puede decir esto?)

It doesn’t take much to remember you. The neighborhood by my office reminds me of Linares. There are even stores and restaurants with signs in Spanish. I buy avocados every single week. I still believe in the benefits of herbal tea after a big meal. I hear the sound of motorcycles and I remember that that was the sign that host dad had come home from work. The other day I was in the supermarket and they were giving out samples of Concha y Toro wine, and I told the lady that I actually went into the Devil’s Cellar. (It didn’t really impress her that much, but who else in Amarillo, Texas can say that??)

Tengo los antojitos peores para comida que sólo existe ahí. Chandelle, Ramitas, Watts nectar de durazno, empanadas chilenas (NO mexicanas), manjar. Sopaipillas de la calle. Completos (y ni me gusta la mayonesa). Un lomito de la Fuente Alemana. Pizza de Pizza Nostra (y no es como no tenemos buena pizza aquí, LA TENEMOS).

I have the worst cravings for foods that only exist there. Chandelle, Ramitas, Watts peach juice, Chilean empanadas (NOT Mexican), manjar. Sopaipillas from the street. Completos (and I don’t even LIKE mayonnaise). A huge lomito sandwich from Fuente Alemana. Pizza from Pizza Nostra (and it’s not like we don’t have good pizza here, we totally do).

Yo trabajo con personas que hablan español, pero no es mi idioma. Esto no es el español que tengo en mi alma. No entienden cumbia. No conocen la muchedumbre de Baquedano durante la hora pic, ni recuerdan el olor de las medialunas como el olor de las mañanas. No conocen el frío de pasar a la cocina en la mañana, antes de que aprendamos la estufa, o muy tarde por la noche después de una locura en Bellavista. No cachan qué es compartir papas fritas en el centro después del carrete. O pasar por las calles, completamente acurrucados en un auto, a las 6 de la madrugada, todavía media curada por unas piscolas bien chilenas, pero totalmente, sumamente viva. 

I work with people who speak Spanish, but it’s not my language. It’s not the Spanish I have in my soul. They don’t get cumbia. They don’t know the crowd in Baquedano during rush hour, nor do they remember the smell of medialunas as the smell of the morning. They don’t know that kind of cold you feel when you go down to your kitchen on a winter morning, before the space heater is turned on, or that chill you feel when you’re looking for a snack in that kitchen after you return home from a crazy night in Bellavista. They don’t know what it’s like to share French fries in the city after a party. Or cross the city streets, completely snuggled up in a car, at six in the morning, still half drunk from those strong Chilean piscolas, but feeling totally, absolutely alive.

A Ustedes gringos que están ahí ahora: que lo disfruten lo más que puedan. Esta experiencia les va a cambiar por siempre. Les va a inculcar con un deseo interminable para viajar, para experimentar nuevas culturas e idiomas, para conocer a nuevas personas con historias completamente distintas que las suyas. Bueno, esto podría decir sobre cualquier persona que estudia en el extranjero, pero veo a mis compañeros del programa de Chile, y realmente, nosotros crecimos mucho más que los estudiantes que fueron a España, o a Londres, o a Dublin. América del Sur- y Chile, por supuesto- tiene algo especial. Algo distinto. Y mejor.

To all of you gringos who are there right now: I hope you enjoy it as much as you can. This experience is going to change you forever. It’s going to instill in you an interminable desire to travel, to experience new cultures and languages, to meet new people with stories completely different from yours. All right, I guess you could say that about anyone who studies abroad, but I look at my classmates from the Chile program, and really, we grew a lot more than our friends who went to Spain, or London, or Dublin. South America- and Chile, of course- has something special. Something different. And better.

Hace más que un año que estaba ahí. Espero que no pase otro año hasta mi vuelta. Ya estoy tratando de guardar plata por un viaje el próximo julio. Invierno, otra vez, pero el próximo momento cuando voy a tener vacaciones suficientes y cuando mi familia chilena va a tener vacaciones también. Acepto todo tipo de donaciones- plata, pasajes, oraciones, buenas vibras. (Es broma. Bueno, media broma.)

It’s been more than a year since I was there. I hope it’s not another year before I get back. I’m already trying to save money for a trip there next July. Winter, once more, but it’s the next time I could get enough time off to make the trip, and the next time my Chilean family will also be on break. I am accepting all kinds of donations- money, plane tickets, prayers, good vibes. (I’m kidding. Well, only half-kidding.)

Me han dicho que esta pasa a todas las personas que estudian en el extranjero, y que nunca termina. Bueno, Ustedes ya lo saben porque esto es como el décimo post que escribo sobre Chilesickness. Pero en eso estamos, no más. 

I’ve been told that this happens to everyone who studies abroad, and it never goes away. Well, all of you already know that because this is like the tenth post I’ve written about Chilesickness. But that’s just where it’s at right now.

Feliz septiembre, Chilito. Amigos ahí- por favor tomen un vasito de chicha o comen una empanada por mí.

Happy September, Chile. To my friends over there- please have an extra glass of chicha or an empanada for me.

Besotes y abrazotes,

Gaby 

 

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2 Comments

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2 responses to “A Love Letter to Chile

  1. Lovely words! You’ve included many of my fondest memories of Chile too 🙂

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